jueves, 31 de diciembre de 2020

feliz año nuevo



2020 ha sido un año curioso. empezó con una mudanza, me fui a Viena y… pasó una cosa. pese a lo cual, he de decir, no ha sido el peor de los años. cierto, me ha dado sorpresas poco agradables (aparte de esa cosa que pasó), pero también me ha descubierto que todo el trabajo emocional y laboral que tanto esfuerzo cuesta tiene sus frutos. y, además, que las familias escogidas no dejan de crecer, que el tiempo para descansar se encuentra, que estáis ahí a pesar de los pesares (y eso significa mucho), que hay que tener cuidado con lo que se desea (¡yo pedí un 2020 cargado de cosas locas!) y que puedo cumplir mis propósitos (salvo el de escribir, que mira que me cuesta). 

y ahora a ver si 2021, corazón, vienes tranquilito…
como siempre, haré propósitos (qué sería de un año nuevo sin ellos, pese a que ayer leí que mi querida Ginia decidió cuando escribía Las olas no hacerlos y ser libre: una muestra más de genialidad). el primero, elegir no sufrir (dice Boris Cyrulnik que el dolor es inherente a estar vivo, pero el sufrimiento es opcional); por supuesto, quiero vestir como una francesa (comprar buenas prendas decía Ginia, pero se ve que también le preocupaba lo del vestir); seguir leyendo mucho y buenos libros (quizá este año sea, por fin, el de la lista de Bowie), aunque también, a ratos, no leer; hacer sopa por las noches; abrazar más (¿esto no lo queremos todos?) y abrazar mejor; escribir en serio, hacer siempre un buen trabajo y disfrutar de las pequeñas cosas. 

¿y los vuestros? ¿me los contáis?

sea como sea, os deseo un 2021 dulce, crujiente y lleno de cabello de ángel. 
y espero que sigáis acompañándome por poco que pase por aquí. 
xo
itziar

(foto).

jueves, 24 de diciembre de 2020

24 de diciembre


i can no other answer make but thanks. and thanks.
William Shakespeare, Twelfth Night

que paséis una feliz noche y un buen fin de semana de Navidad.

(imagen de María Moya).

miércoles, 23 de diciembre de 2020

23.er día de Adviento



a veces me parece un poco terrorífico que uno de mis mayores pasatiempos sea… ¡seguir trabajando! pero es que me encantan los retillos de traducción. el de traducir este poema de Brian Bilston me lo propuso una gran amiga (que este año ha ganado el Premio Nacional de Traducción) y este es el resultado: 
LISTA DE TAREAS

* retrasar, aplazar, postergar
* hacerme un té, procrastinar
* mirar las noticias, acariciar al gato
* levantarme a leer el termostato

* demorarme, vacilar, entretenerme
* llenar la tetera, el labio morderme
* escribir nueve palabras, vuelta a la silla
* jugar al solitario partida tras partida

* observar las motas de polvo bailar alegres
   y estamparse en el blanco de las paredes
* imprimir las palabras, tirar el papel a la basura
* acariciar al gato, comer sin mesura

* priorizar nuevas tareas con las que haraganear
* resolverme sin demora a ponerme a trabajar
* mirar el Twitter, vuelta a la silla
* hacerme otro té, suspirar, ir por una pastilla

* mirar las noticias, y por la ventana
* ordenar en la cocina hasta la palangana
* escribir diez palabras, tachar ocho
* acariciar al gato, sentirme como un mocho

* hacer té, acariciar al gato, mirar las noticias
* Twitter, vuelta a la silla, un par de partidas
* acariciar el té, vuelta a las noticias, mirar al gato, rascarme la tripa
* escribir la lista de tareas para mañana por si hay más chiripa. 
¿alguien se anima con una versión?

martes, 22 de diciembre de 2020

22.º día de Adviento







traducir no es el trabajo más bonito del mundo. sigo aspirando a ser la que le pinta los lunares y le arregla los calzoncillos a los señores de las fotos. tengo un CV variado y hablo idiomas. ¿no dicen que eso ayuda?

lunes, 21 de diciembre de 2020

21.er día de Adviento



hice una tesis solo para traducir al señor de la foto. que ya, que no parece mucho, pero un señor que lee a Astérix en bata en el baño, pues, no sé, a mí me da que lo merece. 
en fin, también escribió poemas tan maravillosos como este: 
Wie du solltest geküsset sein 
Wenn ich dich küsse
ist es nicht nur dein Mund
nicht nur dein Nabel
nicht nur dein Schoß
den ich küsse
Ich küsse auch deine Fragen
und deine Wünsche
ich küsse dein Nachdenken
deine Zweifel
und deinen Mut
deine Liebe zu mir
und deine Freiheit von mir
deinen Fuß
der hergekommen ist
und der wieder fortgeht
ich küsse dich
wie du bist
und wie du sein wirst
morgen und später
und wenn meine Zeit vorbei ist
Cómo habría que besarte

Cuando te beso
no es solo tu boca
solo tu ombligo 
solo tu seno
lo que beso
Beso también tus preguntas
y tus deseos
beso tu reflexión
tus dudas
y tu valor
tu amor por mí
y tu libertad a mi respecto
tu paso
que se ha acercado
y vuelve a irse
te beso a ti
como eres
y como serás
mañana y en adelante
y cuando yo sea ya pasado

más Fried aquí, aquí y aquí.  

domingo, 20 de diciembre de 2020

20.º día de Adviento



una de las cosas más divertidas que he traducido en mi vida ha sido la comedia de Goldoni Los dos gemelos venecianos (que en esta versión, por cierto, hablaban con acento vasco…). además, ver tu texto en escena es una sensación fantástica muy difícil de describir porque, de pronto, tus palabras tienen cuerpo. 

dejando eso aparte, creo que esta es una de mis partes favoritas de la traducción: 
BEATRICE: ¡Ay, pérfido! ¡Ay, ingrato! ¡Ay, infiel! ¿Es esta la fe que me juraste? […] Mírame, desalmado, mírame a la cara si tienes corazón de hacerlo. […] ¡Alma indigna! ¡Corazón mendaz! ¡Labios perjuros! […] ¿Para qué darme la mano de esposo si a otra das el corazón? […] ¡Vete!, que ya no te creo; ¡vete!, que ya no te quiero. Te absuelvo, bárbaro, sí. Te absuelvo de tu juramento si de él te absuelven los dioses. Ya no me cuido de tu amor, ya no quiero tu diestra, ya no anhelo tu fe. […] Sí, bárbaro. Sí, cruel. Ama a mi rival, adora su semblante, que deseas más que el mío, pero no esperes en otra mujer encontrar mi fidelidad, mi tolerancia, mi amor. [Acto III, 12].
espero que no estéis nunca en la situación de tener que usarlo, pero, si lo necesitáis, es vuestro. 
{yo lo de «corazón mendaz» tengo muchas ganas de decírselo a alguien…}.

sábado, 19 de diciembre de 2020

19.º día de Adviento



contra el concepto de «ser una estrecha» en cuanto a traducciones, me hace siempre mucha gracia cuando alguien se sorprende de que lo que más traduzco no sean clásicos, sino libros de papas, thrillers, novelas romanticonas de época, libros de autoayuda y mi joya de la corona: la novela erótica escrita por un hombre que hizo palidecer «las sombras». solo lamenté no haber conocido en persona al autor: ejem.  

una cosa de la que estoy convencida es de que es un consuelo, tras un libro que te sangra el cerebro de la responsabilidad, poder dedicarte a algo más ligerito. también de que ojalá dar con un éxito de ventas que nos haga creer que podemos salir de pobres y que, no os engañéis, es puro fruto de la casualidad. por otra parte, y esto sí es importante, más allá de los cánones literarios, todos los lectores merecen la mejor traducción que se les pueda ofrecer. y, en cuanto a lo que yo querría, pues ahora mismo traducir las novelas de Elizabeth Mackintosh. aunque una debe de tener cuidado con lo que desea

viernes, 18 de diciembre de 2020

18.º día de Adviento



cualquier traductor a quien preguntéis os dirá que una de las cosas más penosas de la existencia traductoril es traducir bibliografías, índices e índices de nombres. bueno, pues todo eso abunda en las 1800 páginas de Historia Mundial del Cine, EE. UU.  de Akal que esta señora se tradujo como una campeona a pico y pala. pero lo más entretenido y laborioso de todo fue el índice de películas con el que cuenta el segundo tomo. se trata de un índice cruzado de títulos originales y sus traducciones al español hecho desde cero (porque hubo que traducirlo a partir del libro físico) y desde el libro original redactado en italiano (por lo que había que buscar si los títulos estaban traducidos en español o no, y cruzar con mucho cuidado los datos con los títulos originales). un trabajo de chinos del que, no puedo evitarlo, me siento muy orgullosa.

dato al margen, para cualquier cinéfilo los ensayos de estos dos tomos, incluidos por supuesto los índices de nombres y películas son una auténtica joya. y podréis descubrir en ellos montones de curiosidades sobre cómo las películas se doblaron siempre al español y, de hecho, cómo se hacía. ahí os dejo la tentación. 

jueves, 17 de diciembre de 2020

17.º día de Adviento


ya os adelanté el otro día que iba a contaros un secretillo sobre las notas de Orlando. el secreto ya no lo es tanto porque lo he comentado alguna vez, pero, entre las 91 notas al pie hay una que, en realidad, no es de la traductora, sino del editor. 

está en la página 82 (nota 14) y explica lo que es el «juego de los trucos». yo me negaba a poner la nota porque el significado de «trucos» en este sentido (juego de destreza y habilidad que se ejecuta en una mesa dispuesta a este fin con tablillas, troneras, barras y bolillo) está en el diccionario y me parecía tomar al lector un poco por tonto, como si no supiese buscar en el diccionario. pero las editoras opinaban (probablemente, con muy buen tino) que era mejor explicarlo. así que redacté la nota, pero me negué a firmarla :D a veces puedo ser muy cabezota. 

en cualquier caso, la foto que veis ahí arriba es del cartel que se expone junto al billar de la casa de la familia de Vita Sackville-West, que es la casa en la que, supuestamente, vive Orlando (que, claro, en realidad es un alter ego de Vita). la foto es ciertamente horrible, pero tened en cuenta que está hecha a escondidas porque en Knole está prohibido hacer fotos. ups. 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

16.º día de Adviento



aunque tiene toda la lógica del mundo, nunca me ha parecido que haya nada más difícil de traducir que lo más cercano al habla de los bebés y su mundo. el hecho de que lo que consuela a un niño para que no llore tenga nombres desde «chupete» a «chupón», «bobo» y «tetina», pasando por los familiares «chupe» y «tete», me llena de admiración. que una «silleta» sea una «carriola», un «biberón» pueda ser una «pacha» y un «tacataca», una «andadera» es un reto para la vida. y que querer una «frutilla» sea cosas distintas según el país, pues ¿qué queréis que os diga? 

las variedades del español son un tema que me fascina. adoro que podamos entendernos entre tantas diferencias y me encanta adoptar expresiones de otros países, lo que puede acabar siendo un problema para mis traducciones (espero que no). poner «changuitos» si quiero tener suerte, decir «está fresco pa chomba» cuando comienza a refrescar o llamar a alguien «siútico» es un placer fabuloso. también entender por qué las princesas de Disney siempre llevaban vestidos.

en fin, seré rara porque adoro las traducciones hechas en otras variedades de español, pero, si os apetece uniros a mí en el lujo, podéis disfrutar de este maravilloso vídeo

martes, 15 de diciembre de 2020

15.º día de Adviento


sal con una chica que no lee


este texto de Charles Warnke es largo, pero creo que merece la pena.
la traducción es mía:

Sal con una chica que no lee. Búscala en la tediosa miseria de un bar del Medio Oeste. Búscala entre el humo, el sudor alcohólico y las luces de colores de una discoteca de moda. La busques donde la busques, encuentra una que sonría. Asegúrate de que la sonrisa sigue ahí cuando la persona que habla con ella deja de mirarla. Atráela con trivialidades poco sentimentales. Usa las típicas frases de ligue aguantando la risa. Sal con ella a la calle bien entrada la noche. Ignora el peso palpable del cansancio. Bésala bajo la lluvia, iluminados por la tenue luz de una farola, como viste en aquella película. Nota la insignificancia de ese beso. Llévala a tu apartamento. Hazle el amor como un trámite. Tíratela.
Deja que el ansioso contrato que habéis firmado sin querer evolucione lenta e incómodamente hasta convertirse en una relación. Encuentra afinidades e intereses comunes como el sushi y la música folk. Construye un muro impenetrable alrededor de ese terreno compartido. Haz ese espacio sagrado. Refúgiate en él cada vez que el aire se enrarezca o las noches parezcan no tener fin. No hables sobre nada importante. No pienses mucho. Deja los meses correr inadvertidos. Pídele que se mude a tu casa. Deja que la decore a su gusto. Peléate por cosas intrascendentes como por qué hay que cerrar la maldita cortina de la ducha para que no se llene de moho. Deja que pase un año. Comienza a notarlo.
Calcula que, probablemente, deberías casarte con ella porque, si no, habrías estado perdiendo mucho tiempo. Llévala a cenar a un restaurante muy por encima de tus posibilidades, en un cuadragésimo quinto piso. Asegúrate de que haya una hermosa vista de la ciudad. Pide con timidez al camarero que le traiga una copa de champán con un modesto anillo dentro. Cuando ella lo vea, pídele que se case contigo con todo el entusiasmo y la sinceridad que puedas reunir. No te preocupes demasiado si sientes que tu corazón se tira por una de las ventanas. En realidad, tampoco te preocupes demasiado si no sientes nada. Si hay aplausos, déjalos apagarse. Si ella llora, sonríe como si nunca hubieses sido tan feliz. Si no lo hace, sonríe igual.
Deja que los años pasen sin dejar huella. Haz de tu trabajo tu vida. Compra una casa. Ten dos niños preciosos. Intenta educarlos bien. Fracasa a menudo. Déjate llevar por una aburrida indiferencia. Cae en una tristeza indeterminada. Ten una crisis de la mediana edad. Envejece. Asómbrate de lo poco que has conseguido. Siéntete en ocasiones satisfecho, pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Cuando salgas a pasear, ten la impresión de que nunca fueses a volver, o de que el viento podría llevarte. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de darte cuenta de que la chica que no leía nunca hizo temblar tu corazón con una pasión significativa, que nadie escribirá la historia de vuestras vidas y que ella morirá también arrepintiéndose, aunque de forma suave e incierta, de que nunca hizo nada de su capacidad de amar.

Haz todo eso, bendito sea Dios, porque nada es peor que una chica que lee. Hazlo, insisto, porque una vida en el purgatorio es mejor que una vida en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee el vocabulario adecuado para describir esa insatisfacción amorfa que es una vida frustrada: un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y lo hace una necesidad accesible en vez de una maravilla extraña. Una chica que lee reivindica un vocabulario que distingue entre la retórica engañosa e impersonal de alguien que no puede amarla, y la desesperación inarticulada de alguien que la ama demasiado. Un vocabulario, maldita sea, que convierte esta sofistería vacía mía en un truco de feria.
Hazlo, porque una chica que lee entiende la sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura se dan a intervalos esporádicos, pero reconocibles. Una chica que lee sabe que la vida no es bidimensional; sabe y demanda con corrección que el flujo de decepciones venga con su correspondiente reflujo. Una chica que ha estudiado sintaxis siente las pausas irregulares –la vacilación en el aliento– endémicas de una mentira. Una chica que lee percibe la diferencia entre un momento de ira entre paréntesis y las arraigadas costumbres de alguien cuyo amargo cinismo seguirá y seguirá mucho más allá de cualquier punto de razonamiento, o propósito; seguirá mucho después de que ella haya hecho la maleta y dicho su reluctante adiós, y decidido que soy una elipsis y no un punto final; y seguirá y seguirá. Sintaxis que conoce el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.
Sal con una chica que no lee porque la chica que lee conoce la importancia de un argumento. Puede rastrear los límites de un prólogo y las agudas crestas de un clímax. Los siente en su piel. La chica que lee será paciente con un intermedio y agilizará un desenlace. Pero, sobre todo, la chica que lee conoce la ineluctable importancia de un final. Se siente cómoda con ellos. Se ha despedido de mil héroes con apenas una punzada de tristeza.
No salgas con una chica que lee porque las chicas que leen son las que cuentan las historias. Tú con Joyce, tú con Nabokov, tú con Woolf. Tú en la biblioteca, en el andén del metro, tú en el rincón del café, tú en la ventana de tu habitación. Tú, que haces mi vida tan increíblemente difícil. La chica que lee ha prolongado el relato de su vida y rebosa de significado. Insiste en que sus narrativas sean ricas, sus secundarios variopintos y su tipo marcado. Tú, chica que lees, me haces querer ser todo lo que no soy. Pero yo soy débil y te fallaré porque tú has soñado como es debido con alguien que es mejor que yo. No aceptarás la vida de la que hablaba al principio de este texto. No aceptarás nada que no sea pasión y perfección, y una vida digna de ser contada. Así que, lárgate, chica que lees. Toma el próximo tren al sur y llévate tu Hemingway. Te odio. De verdad, de verdad, de verdad que te odio.

o, quizá, pueda quedarme y salvarte la vida.

(imagen).
p. s. una de mis traducciones más leídas. una pena que no me contratasen para la publicada...

lunes, 14 de diciembre de 2020

14.º día de Adviento



hablé de cómo mi madre está en Al faro aquí.  pero mi padre (y con él mi abuelo paterno) también está en Orlando. de alguna forma. no se nota, la verdad, pero es lo que tiene la traducción informada, que parece hecha como sin pensar y nadie sabe las vueltas que ha habido que dar para traducir «teg» y «ewe» como «cordero» y «cordera». 

el caso es que yo soy absolutamente urbanita, para decepción de mi padre, que es un señor de campo, hijo de pastor. vamos, que soy como Orlando en la tribu gitana. así que todos los pajaritos, matitas, ovejas, corderos, ciervas sin cría y faisanes con gusano rojo han pasado por el atento asesoramiento de mi Rostam particular. una suerte, no os creáis.  

domingo, 13 de diciembre de 2020

13.er día de Adviento



me encanta pasar el rato con este tipo de retos de traducción {oye, hay a quien le da por lamer bombillas}. ¿alguna idea para este?

sábado, 12 de diciembre de 2020

12.º día de Adviento



hablando de Los novios de Manzoni, creo que tiene el final de novela que más me ha gustado traducir. entre sus poderosas líneas, estas son mis preferidas: 
«y Agnese se atareó llevándolos [a los nietos] aquí y allá, el uno tras el otro, tratándolos de traviesos y estampando en sus caras besos que dejaban marca blanca durante un rato». 
¿no me digáis que no es maravilloso? 

(foto).

viernes, 11 de diciembre de 2020

11.er día de Adviento



este libro de Brice Matthieussent es bastante curioso y divertido. un traductor decide vengarse del autor desde las notas al pie que va poniendo en el libro que está traduciendo. pero, en realidad, de lo que quiero yo hablaros es de mis notas de la traductora. 

para ser una traductora que las llama «las derrotas del traductor», tengo récords curiosos: 129 notas en Los novios y 91 en Orlando. ahora lo estoy dejando…

en Los novios, por ejemplo, hice notas para la editora que tenían hasta dibujos. le hicieron mucha gracia y decía que tendríamos que haberlas incluido en el libro publicado. a veces pienso que habría estado bien. 

sobre las notas de Orlando os cuento algo en otra ventanita, que no me quede sin material :o)

jueves, 10 de diciembre de 2020

10.º día de Adviento



hay tradiciones que son como los idiolectos: 
propios y particulares de cada persona. 

os lo he contado ya varias veces: tal día como hoy, a principios del siglo xx, a mi bisabuelo lo atropelló un tranvía. quedó sordo de un oído, pero sobrevivió. pensando que, al fin y al cabo, volvía a nacer, decidió que sería el 10 de diciembre cuando celebraría su cumpleaños con toda la familia. dada la cercanía de las fiestas navideñas y que era muy goloso, este era el primer día que se comía turrón en su casa. y, al menos en la nuestra, seguimos haciéndolo.

hoy sería el día de montar el belén y el árbol (si no fuese porque mis cosas siguen la mayoría en un guardamuebles), pero lo que no me pueden quitar es estrenar la temporada navideña con un trocito de turrón. ¿me acompañáis?

(foto).
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...