a veces la vida ocupa tanto tiempo que no saco ni un ratín para contarla. pero me gusta venir de vez en cuando a dejar aquí mis buenos recuerdos de las semanas pasadas. por ejemplo, la calçotada que disfrutamos en un día frío, frío, en el que la gente subía al monte a ver lo que había nevado.
o esta sesión del club de lectura traducida (en la librería La Mistral) que este año también hemos celebrado. y, sí, esta es la cara que pongo cuando escucho a un traductor que admiro. la siguiente sesión, por cierto, será el 24 de abril, para celebrar a mi querida María Antonieta.
los cielos azules de Murcia después de las lluvias de marzo (¿aguas mil?) en Madrid.
un marcapáginas maravilloso que acompaña a las mejores traductoras a las que leo. 😍
visité el templo de los imperdibles y pequé.
Cándida es un templo de perdición.
vimos a amiguitos que daban de comer a sus niños.
visité, por supuesto, El Apartamento de Zara.
y sí, claro, quise a quedarme a vivir allí.