jueves, 24 de enero de 2013

jueves de ficción




Me he reído mucho acordándome de la anécdota de la galería de arte. Leí tu carta en la oficina y me reí fuerte y solo. Me parece que creen que estoy loco, o al menos reafirman lo que ya creían.

Hablas de imaginación. La mía se limitaba a nosotros dos haciendo el amor en lugares extraños o situaciones inusuales; esas que, cuando te las comentaba, te daban ataques de risa. ¡Qué rabia me daba cuando te reías de mis fantasías! Pero, después de un rato, cuando exponías un caso donde todo nos iría mal, siempre terminábamos riendo juntos. ¿Te acordás de «Quiero hacerlo en un parque de diversiones» y vos: «Pues en la montaña rusa; total, tú terminas antes que el juego»? No me olvido más de eso, de cómo me enojé con tu comentario, de cómo nos reímos después y de cómo… mejor me callo. No sé por qué me acordé de eso. O sí, pero no quiero acordarme. A veces me alegra, pero muchas otras me duele pensarte. Saberte extranjera de mí.

En este momento, para mí, todo es sobre vos, y no me gusta leerte así, oscura, como apagada. Es una de esas veces que me gustaría abrazarte como cuando lo hacía y todo todo desaparecía. No puedo imaginarte sin tu risotada fuerte, tus lágrimas de tanto reírnos y tu ceño fruncido de «no podés hacerme reír para no pelear». Revolcarnos en nuestro colchón viejo soñando con los viajes por hacer y los regalos por comprar. Sé que esa vida no era estable, pero fue la más real y la única que quiero vivir. Con vos ahí.

¿Te casás en primavera? Tu primavera es mi otoño… Nunca mejor dicho. No sé si podré llegar antes de eso, aún no me pagan lo del libro, y contaba con eso para ir a verte. Necesito verte, lo necesitamos ambos. Entiendo lo de la estabilidad. ¿Vos entendés que todo de mí es para vos?

Sabés… te imagino con el vestido de novia. Pero solo te puedo imaginar usándolo si estás de mi mano. Ya sé que vi demasiadas películas y que las corridas al aeropuerto y las redenciones con un beso no existen en la vida real, pero no puedo dejar de imaginarme que llego y vos estas a punto y yo… Por favor, no te cases. No todavía.

Releyéndome me doy cuenta que te mencioné el libro pero nunca te conté de él. Sí, por fin van a editar mis cuentos. Es una editorial pequeña y una tirada de pocos ejemplares, pero vos sabés lo que esto significa para mí. De hecho, le cambié el título ese que no te gustaba. ¿Sabés cómo se llama ahora? Riéndonos en la cama. Qué justo, ¿no?

No te pierdas en paredes y charlas vacías. Perdete en mí. Perdámonos juntos una vez más.

Ahora el tiempo puede ser nuestro. Espérame por favor.

Ricardo

P.D.: Conmigo fuiste más vos que nunca, y yo fui el mejor yo de lo que alguna vez seré.

(imagen).

1 comentario:

Dina Oltra dijo...

Uauuuuu! Q bonita carta, q bonitas frases, hay tres para nota, la del otoño la mejor!
Me encanta el cambio q está dando este chico, para cuándo el viaje?

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