miércoles, 23 de enero de 2019

analógica



¿os he contado lo que pasó cuando fui a comprarme un despertador de viaje? la señora que me atendió me explicó que yo llevaba un despertador en el móvil. cosa que yo sabía. y se ofreció muy amablemente a enseñarme a utilizarlo. cosa que le agradecí. pero. odio tener el teléfono en el dormitorio. por supuesto, si estoy de viaje, es difícil no tenerlo cerca, pero no quiero que sea lo primero que agarro por la mañana. de verdad que no. así que en casa tengo un despertador que adoro y que ya os presenté aquí. pero, claro, necesitaba uno para viajar. y, ¡eh!, lo conseguí, no os creáis. la señora siguió sin entenderme, pero yo me fui a casa con un precioso despertador cuadradito y plano, que no diré que me hace feliz por la mañana, pero, desde luego, más que el móvil. siguiente paso: una radio pequeñita con la que viajar. sí, señores, tras la agenda de papel, el despertador de viaje y una libretita para las listas, ¿qué más me falta para ser totalmente analógica? ah, sí, tirar el móvil. {yuk}.

(foto).

3 comentarios:

Anónimo dijo...

pues que atenta la señora.Mi reloj es del movil pues no suelo usar reloj pulsera peor si tengo uno que me regalo un tio que es un reloj de bolsillo y que solian usar antes los caballeros. Aunque ni idea de como ponerlo en hora pues esta oculto su mecanismo y ni idea

itziar dijo...

la señora era muy maja, pero estaba empeñada en que yo no necesitaba un despertador. me hizo gracia. los relojes de bolsillo me encantan. qué pena no poder usarlo...

Bettie Jander dijo...

Pues yo muchas veces he pensado que como el móvil se me muera, me quedo sin despertador, porque no tengo ninguno en la casa... Lo mismo debería hacerme con uno... :P jaja

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