en 1933, F. Scott Fitzgerald terminaba una carta a su hija de 11 años, Scottie, con una lista de cosas de las que preocuparse, cosas de las que no preocuparse y cosas en las que pensar:
cosas de las que preocuparse:
la valentía
la limpieza
la eficiencia
la equitación
cosas de las que no preocuparse:
la opinión pública
las muñecas
el pasado
el futuro
crecer
de que alguien te adelante
el éxito
el fracaso, a menos que te lo hayas buscado
los mosquitos
las moscas
los insectos en general
los padres
los chicos
las decepciones
los placeres
las satisfacciones
cosas en las que pensar:
¿qué es lo que realmente quiero conseguir?
¿cómo de buena soy, en realidad, en comparación con mis contemporáneos en cuanto a:
(a) la escuela?
(b) ¿entiendo realmente a la gente y soy capaz de llevarme bien con ellos?
(c) ¿intento hacer de mi cuerpo un instrumento útil o lo estoy abandonando?
con todo el cariño del mundo,
papá
¿no os parece una gran lista?






















